Felizmente algunos pudimos comprobar que lo único que mantiene vivo al ser humano es el amor. Alguna vez escuché, por ahí, que vivimos en el siglo de la angustia, del miedo. La gente no se compromete por miedo: miedo al abandono, a la pérdida, y, paradójicamente... a la soledad.
Pero la idea es seguir buscando el secreto que, por ser secreto, nadie lo conoce. Es el camino a ser más humanos, más vulnerables, menos plásticos, más contradictorios. Tal vez el costo sea elevado y tengamos que sacrificar algo de inteligencia en provecho de algo de emotividad.
Seguramente alguno se burle de nosotros. Otros dirán que somos románticos y poco realistas. Pero no son más que buenas defensas ante la imposibilidad. Solo los que tuvimos la suerte de amar, los que supimos "lo qué es morir mil veces de ansiedad" podemos sonreír de costado, guiñar un ojo y sentirnos vivos.
Otros pensarán que estamos locos. Pero solo los niños, los poetas, los músicos van a ser los que nos entiendan. De todos modos, incluso hasta el más impenetrable dispone de un recurso: los sueños. Lo importante: los afectos... y lo que digan los demás está demás.
Pero la idea es seguir buscando el secreto que, por ser secreto, nadie lo conoce. Es el camino a ser más humanos, más vulnerables, menos plásticos, más contradictorios. Tal vez el costo sea elevado y tengamos que sacrificar algo de inteligencia en provecho de algo de emotividad.
Seguramente alguno se burle de nosotros. Otros dirán que somos románticos y poco realistas. Pero no son más que buenas defensas ante la imposibilidad. Solo los que tuvimos la suerte de amar, los que supimos "lo qué es morir mil veces de ansiedad" podemos sonreír de costado, guiñar un ojo y sentirnos vivos.
Otros pensarán que estamos locos. Pero solo los niños, los poetas, los músicos van a ser los que nos entiendan. De todos modos, incluso hasta el más impenetrable dispone de un recurso: los sueños. Lo importante: los afectos... y lo que digan los demás está demás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario